El plan brasileño de IA se decidirá por el lado de la demanda
Tesis
Brasil ya tiene capacidad en IA, concentrada en salud y biotecnología. El Plan Brasileño de Inteligencia Artificial (PBIA) tendrá éxito si convierte esa capacidad en capacitación, y la propia trayectoria de Brasil muestra qué decide el resultado: con los mismos instrumentos, los programas que movilizaron la demanda pública dieron resultados, y el que no la movilizó, no.
Bio-Manguinhos cumplió cincuenta años en 2026, y una sesión titulada «El futuro es ahora» preguntó qué podía lograr el Plan Brasileño de Inteligencia Artificial (PBIA). Mi respuesta se apoyó en el marco de Penna, Mazzucato y Santos, publicado este año en Policy Design and Practice. La capacidad es un stock: base de investigación, infraestructura productiva, un aparato técnico-administrativo, demanda articulada. La capacitación es un flujo: la dirección, la coordinación, el diseño de instrumentos y el aprendizaje que ponen ese stock a trabajar. La política industrial da resultados cuando ambas están presentes.
Los subprogramas del Inova de 2011–2016 muestran la diferencia. Funcionaron con los mismos mecanismos, en los mismos años y con las mismas instituciones. PAISS Industrial, en bioetanol, puso en funcionamiento tres plantas de etanol de segunda generación y produjo la primera caña de azúcar transgénica resistente al barrenador. Inova Saúde integró en su combinación de políticas las compras del SUS y las asociaciones para el desarrollo productivo. Inova Petro no había registrado resultados comerciales ni tecnológicos en 2022; sus temas, definidos de forma demasiado estrecha en torno a Petrobras, no ganaron escala. Los dos primeros contaban con una demanda articulada; el tercero, con ninguna.
La capacidad brasileña en IA no es abstracta. Las patentes de IA solicitadas en el INPI se concentran en salud y medicina, seguidas de química y biotecnología, y la cartera aplicada del PBIA sigue ese mapa: en el seguimiento de abril de 2026, el 38 % de sus acciones de impacto estaba en salud. El plan apuesta también por la infraestructura, con la soberanía definida como capacidad de decisión, en tres horizontes: operar ahora la arquitectura dominante, diversificar después la integración y codesarrollar más adelante hardware abierto.
El mismo marco señala cómo puede fallar el plan. La oferta por sí sola no produce resultados, y los instrumentos que crean demanda (la compra pública de tecnología, la contratación pública de soluciones innovadoras, las asociaciones en salud) tienen que activarse. Varios ministerios comparten un único ciclo presupuestario mientras la tecnología avanza más deprisa. Los especialistas formados pueden marcharse, y la capacidad construida en casa se va con ellos. Los marcos para la IA en el uso clínico, la agricultura y los servicios públicos tienen que convertirse en operaciones.
La visión que propuse era concreta: en 2030, un investigador de Bio-Manguinhos diseña el antígeno de una vacuna con modelos entrenados en Brasil, con capacidad de cómputo brasileña y con datos clínicos y genómicos alojados en Brasil. Que eso ocurra lo decidirá quién se comprometa a usar lo que el plan construya.
Escrita con Claude Opus 5.5; revisada y validada por el autor.